Tres vistas desde el penthouse de Casa Lapa

Sobre las palmeras

Tres vistas desde el penthouse de Casa Lapa

Océano y surf a un lado, montañas y amanecer al otro, y el almendro maduro donde se reúnen las lapas rojas en la tercera vista.

El penthouse del tercer piso de Casa Lapa está definido por lo que lo rodea. Desde un lado, se ve hacia Playa Hermosa y se alcanza a distinguir la rompiente del Pacífico. El océano está lo suficientemente cerca como para formar parte del ambiente, incluso cuando estás adentro.

Al girar hacia las montañas, cambia la luz. La mañana entra por esas ventanas desde el lado interior, con los colores del amanecer sobre el horizonte verde. Es una Costa Rica distinta a la vista abierta del Pacífico, y tener ambas hace que el penthouse se conecte con el paisaje completo, no con un solo ángulo de postal.

La tercera vista pertenece a un gran almendro maduro. Las lapas rojas pasan con frecuencia por el vecindario y se posan entre sus ramas. Sus llamados suelen anunciarlas antes de que aparezcan sus plumas rojas, azules y amarillas. Los huéspedes no necesitan una excursión para vivir ese momento; a veces sucede junto a la ventana.

La comunidad está llena de palmeras, flores tropicales y árboles frutales. Las heliconias y aves del paraíso aportan colores intensos, mientras que las orquídeas y otras plantas de jardín prosperan alrededor de las casas. El placer no está en convertir el vecindario en una lista botánica. Está en caminar más despacio para notar qué está floreciendo, alimentándose o volando hoy.

Por dentro, el penthouse es un refugio privado de tres dormitorios con cocina y sala propias. Por fuera, esas tres direcciones —océano, montañas y copa del almendro— enmarcan cada momento del día de una manera diferente.

Despierta cerca de todo esto

Quédate en Casa Lapa.

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